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El titiritero del Portal

Published Mar 16, 2012

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El titiritero del Portal20120317-luowenbin A las detonaciones y alaridos del Pelele, [url=http://www.mbtbaratobaratoes.com/][/url]a la fuga de Vásquez y su amigo, mal vestidas de lunacorrían las calles por las calles sin saber bien lo que había sucedido y los árboles de la plaza se tronaban losdedos en la pena de no poder decir con el viento, por los hilos telefónicos, lo que acababa de pasar. Lascalles asomaban a las esquinas preguntándose por el lugar del crimen y, como desorientadas, unas corríanhacia los barrios céntricos y otras hacia los arrabales. ¡No, [url=http://www.mbtbaratobaratoes.com/][/url] no fue en el Callejón del Judío,zigzagueante y con olas, como trazado por un borracho! ¡No en el Callejón de Escuintilla, antaño sellado por lafama de cadetes que estrenaban sus espadas en carne de gendarmes malandrines, remozando historias demosqueteros y caballerías! ¡No en el Callejón del Rey, el preferido de los jugadores, por donde reza queninguno pasa sin saludar al rey! ¡No en el Callejón de Santa Teresa, [url=http://www.mbtbaratobaratoes.com/][/url] de vecindario amargo yacentuado declive! ¡No en el Callejón del Consejo, ni por la Pila de La Habana, ni por las Cinco Calles, ni por el Martinico...! Había sido en la Plaza Central, allí donde el agua seguía lava que lava los mingitorios públicos con no sé qué de llanto, los centinelas golpea que golpea las armas y la noche gira que gira en la bóveda helada del cielo con la Catedral y el cielo. [url=http://www.mbtbaratobaratoes.com/][/url] Una confusa palpitación de sien herida por los disparos tenía elviento, que no lograba arrancar a soplidos las ideas fijas de las hojas de la cabeza de los árboles. De repente abrióse una puerta en el Portal del Señor y como ratón asomó el titiritero. Su mujer lo empujaba a la calle, con curiosidad de niña de cincuenta años, [url=http://www.mbtbaratobaratoes.com/][/url] para que viera y le dijera lo que sucedía. ¿Quésucedía? ¿Qué habían sido aquellas dos detonaciones tan seguiditas? Al titiritero le resultaba poco graciosoasomarse a la puerta en paños menores por las novelerías de doña Venjamón, como apodaban a su esposa, sin duda porque él se llamaba Benjamín, y grosero cuando ésta en sus embelequerías y ansia de saber sihabían matado a algún turco empezó a clavarle entre las costillas las diez espuelas de sus dedos para quealargara el cuello lo más posible. [url=http://www.mbtbaratobaratoes.com/][/url] ¡Pero, mujer, si no veo nada! ¡Cómo querés que te diga! ¿Y qué son esas exigencias?Don Benjamín no medía un metro; era delgadito y velludo como murciélago y estabaaliviado si quería ver en lo que paraba aquel grupo de gentes y gendarmes a espaldas de doña Venjamón,dama de puerta mayor, dos asientos en el tranvía, uno para cada nalga, [url=http://www.mbtbaratobaratoes.com/][/url] y ocho varas y tercia por vestido.—Pero sólo vos querés ver... —se atrevió don Benjamín con la esperanza de salir de aquel eclipse total.Aldecir así, como si hubiera dicho ¡ábrete, perejil!, giró doña Venjamón como una montaña, y se le vino encima.